Deja de torturarte con los recuerdos, con las preguntas.
Creerás que no soy una pesada, ni una aburrida. No te llegará el sexo ausente en mi cuerpo. No pasarás una noche y otra plantando ojalás en mi lado de la cama. Conmigo no habrá hijos a los que culpar. Ni amarres. Ni anillos. Conmigo es peor. Conmigo siempre habrá un tal vez.
Y no hay nada más amargo que eso.
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