Extraño todo aquello irrevocable que me
recordaba que era tuyo.
Me pertenecías a mí, y ciertamente, extraño tu compañía.
Extraño tu cara y el placer que me daba saberte cualquier
día a cualquier hora y en el país que
fuese... y que yo podía besarte sin
prisas ni vergüenzas. Y podíamos decir lo
poco que vale el tiempo si lo pasábamos así, enterrados tu pecho y el mío.En
el mismo vagón y hacia el mismo lugar. Tengo
un miedo esta noche; Me duele el corazón (o
el pecho) como si ya, por fin, se hubiese roto por completo. A la mitad. En pedacitos.
Y con esto no quiero decir que soy muy sentimental o que
me duele el hecho absoluto de habernos olvidado del calor, de las manos,de la
fascinación que sentíamos por lo precioso del sentimiento si te decía " TE QUIERO ".
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