jueves, 7 de mayo de 2015

La peor falta de ortografía que existe es que no ponemos punto y final a aquello que nos hace daño.


A falta de una conversación... Debo reconocerlo. Hay una parte de mí, sacada de mi inconsciencia, que está perdida estos días por el rencor y la decepción. Porque hace meses las promesas me parecían más puras y porque creí que algunas almas siempre permanecerían a mi lado. Qué irónico me resulta mi dolor en esta hora que voy a sacar de la coherencia adrede, que dejaré colgado aquí para que algún "tramposo" siga leyéndome el alma y pregunte a sus miedos, en vez de a mis ojos. Y después pasaré a escuchar, de nuevo, sonidos metálicos. Me convertiré en hechicera y sortearé desastres y pensamientos. Pero también hay una parte de mí que agradece su sufrimiento y que cree que, entre las dudas y el miedo, esto es lo mejor.  O lo más fácil. Y esta parte sigue soñando con ternura con un hilo invisible de mi alma que parece haberse esfumado para siempre y que echo terriblemente de menos.


Y que me duele más que antes.
Y que tal vez no vuelva nunca.

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