Lo que trae Noviembre a la espalda no puedo cedérselo a nadie.
Hasta a mí me cuesta explicar lo mal que se me ha dado medirme. Mi entrega merece todo, no mitades ni ausencias. Y eso debería bastarme esta madrugada para dormir, pero no lo consigo. En unos días, me mecerá el destino. Me delimitarán días. Le pondrán a mis ojos horas. O no. Quiero quitarme esta noche el vestido pesado de la insuficiencia. He de vestirme con el ropaje del orgullo y la pasión. Aunque me haya quedado con las manos vacías. No importa. Es frío, previsto y esperado.
Hoy solo puedo entender que mires desde el miedo a tu alma gemela. Le ruegues vida. Y te la niegue.
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