miércoles, 6 de mayo de 2015

Solo se quiere de verdad aquello que se teme perder.


Lo que trae Noviembre a la espalda no puedo cedérselo a nadie. 

Hasta a mí me cuesta explicar lo mal que se me ha dado medirme. Mi entrega merece todo, no mitades ni ausencias. Y eso debería bastarme esta madrugada para dormir, pero no lo consigo. En unos días, me mecerá el destino. Me delimitarán días. Le pondrán a mis ojos horas. O no. Quiero quitarme esta noche el vestido pesado de la insuficiencia. He de vestirme con el ropaje del orgullo y la pasión. Aunque me haya quedado con las manos vacías. No importa. Es frío, previsto y esperado.

Hoy solo puedo entender que mires desde el miedo a tu alma gemela. Le ruegues vida. Y te la niegue.



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