Si me tocas, me quiebro. Aunque te haya dejado un camino marcado, estoy cansada de soñar tu todo, de acordarme de tu olor en la intimidad. Me pido a mí misma calma y me impongo unos deberes que no contemplan ya tu cuerpo. Es que el deseo, últimamente, solo lleva tu nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario