martes, 12 de mayo de 2015

Y fue entonces cuando comprendió que sin amor, todos los besos saben a lo mismo.


Me da por dibujarte caprichoso, como agarrado a un sueño que no te crees, pero con la fuerza de un niño malcriado. Te olvidas de que he puesto mucho en esto y de ti me llegan sombras, avisos, intenciones, ruidos que no, y te me pierdes en el camino. Vale, que yo también he aceptado las cosas como son pero te haces el sordo a las súplicas que te hago desde mis ojos que un día fueron para ti. Dices que no me alcanzas, y vuelves a enfurruñarte y a creerte con el derecho del sueño infantil, para alejarte más. ¿Cómo haces para vaciarme de ti tan cruelmente? Lánzame una de esas palabras sibilinas y confusas y ya yo la traduzco a mi antojo.



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