Asustar al corazón equivale a no encontrarse a uno mismo.
Debería inventar una palabra huérfana que pudiera servir como herramienta perfecta para sentirme, YO Y AHORA. Ansiosa por encontrar un puente directo y levadizo a mí misma, tengo que cargar mi espalda con injusticias marcadas. Tengo una piel primera llena de palabras de un lenguaje que solo hablamos los dos, tú y yo. Si me desvisto de él no encuentro frío. Aunque a veces lo odie. A estas alturas ya no hay noche que valga ni canción oportuna. Me planto, absurda y seca.
Y lo único que se me ocurre preguntarte es ¿A qué me agarro yo?
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