Las cosas no valen por el tiempo que duran sino por las huellas que dejan.
Vienes lleno de armas arrojadizas y me envías anónimos para arrugarme. Me rindo, elevo los brazos y me pregunto cómo lo haces para revolverme la habitación cada vez que te lo propones.Además no sé qué empiezas a tramar de nuevo que andas asomando tu naricilla inquieta por mis recodos más prohibidos. No sé cómo lo haces, pero el día sigue siendo como tú elijas.
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