lunes, 16 de marzo de 2015

Prohibir algo es encender el deseo.


Porque te tengo y no. Ocurre que no estás, y el cielo se me cae a pedazos cada vez que pestañea la nostalgia, cuando el gris de las veredas partidas de esperarte no se contaminan de tus pasos de piernas equilibristas. Ocurre que no estás, que me faltas sin remedio como cada madrugada desde aquel adiós que no dijiste, y yo no supe ver en tu mirada ciega de no querer perderte. Ocurre que no estás, y una ya conoce tu ausencia de memoria. La he besado todos los rincones desde que te hiciste recuerdo, para habitar todos mis desvelos donde eres causa sin consecuencia. Ocurre que no estás, y en medio de este silencio asesino, se desbordan mis ganas de canciones torpes, esas que tartamudean tu nombre sin nombrarlo y una brisa que no existe te acerca y te deshace en un instante. Ocurre que no estás que no hay olvido. Y de un tiempo a esta parte, mal que me pese, sólo te dibujo en versos "malnacidos"


Donde quien lee te confunde con cualquiera.



No hay comentarios:

Publicar un comentario