No es que se pierda la magia...lo que pasa es que se descubre el truco.
Si fuera fácil arrancarse los recuerdos, desmemoriarse al menos un poco, deberían rellenar las portadas del periódico de avisos pésimos y pésames por cada fantasma con tu nombre. Y eso que he dejado de asesinarte en cada verbo pasado que te encuentro, para martirizarte sin recelo en poesías de rima asonante. Si bien, casi todo marcha como antes, esto de subirse a una rutina debería ser pecado capital sin amnistía. Bien lo sé después de varias veces, de dormirme sin sueño y demás asuntos. Allá andarán los dedos de mis manos, extrañando tus curvas peligrosas, conformándose a duras penas con rescatar como supervivientes a tu cabello enredado en mis manos. Con qué poco se conforman mis soledades desde que no sé cómo hacer para olvidarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario