domingo, 29 de marzo de 2015

Hay dos clases de mentiras: las que decimos por amor y las que creemos por amor.


Tú sabes que habrá un abrazo rotundo entre tú y yo. Que tendremos que imaginar el escalofrío de nuestros cuerpos. Que te escaparás, difuso, a todo estruendo roto de mi alma. Tú sabes que mi ropa se ha disfrazado de ti y que he podido confundir tu beso en cualquier lavabo de cualquier noche donde nunca estás. Tú sabes que no puedo hacerme el imposible si tus malabares preferidos son mis labios y mi hombro. Que me dolerá perderte y me crearé un laberinto de espinas bífidas y punzantes para sentirte. Pero sobre todo sabes que has perdido el derecho a enfadarte conmigo, a sentir pena por nada, a maldecir. A pedirme más.



No hay comentarios:

Publicar un comentario