sábado, 14 de marzo de 2015

El único fin que justifica los medios eres tú.


Entró al bar sintiéndose ajena como una persona diferente a aquella que tampoco era. Escogió la mesa junto a la ventana que más vislumbraba la lluvia por si azotaba el cristal. Y el frío se le colaba por la puerta, que a drede, dejó entreabierta. Mintió una sonrisa al camarero que tras la mueca indiferente le sirvió un café con dos tostadas. Y se observó las manos largo rato intentando comprender cómo hasta hace no demasiado lograban acariciar.



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