¿Por qué juegas a meterte en mí si en el fondo sabes que tendrás que echar a correr?
No quiero seguir poniendo adjetivos a tu vida,ni tener que controlar cada cumplido que saldría de mi boca y acaba precipitándose cayéndose al vacío y haciéndose amigo de la nostalgia. Es curioso cómo has cambiado en mí. Tu sombra difusa ahora me chiva que todo sigue igual y yo tengo que reírme por dentro porque sé que no le pones final por no matar tu idealismo. Hoy me llamaré tristeza.Y mañana, seguramente, deje de ser deseo.
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