Hazme el amor, pero de tu vida.
Llevo toda la mañana leyendo poemas de otros, magníficos, de esos que sabes que en tu puta vida serás capaz de escribir porque el talento no existe, o no es suficiente, o no alcanza para más. Llevo toda la mañana, decía, pensando en ti y leyendo los poemas de los demás para llegar a la genial conclusión de que has venido aquí a confirmar lo mala poeta que soy o lo mucho que te quiero, eso ya como lo vayas viendo.
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