miércoles, 5 de agosto de 2015

Que el amor merezca la alegría y no la pena.


El café que aún no me has preparado, y que yo he dejado encima de la mesa sin beber, porque a mí no me gusta el café. La casa que aún no he visitado, las calles que se resisten a ser paseadas, las películas sin ver, las canciones sin oír, toda la literatura secreta que hay detrás de tus ojos, la cama que todavía no hemos deshecho: Los besos, abrazos y el insomnio de toda tu sangre golpeando la piel y la noche. Todo lo que no existe sino en el deseo doloroso y cálido de la distancia. Todo eso que aún no hemos vivido, todo eso que aún no somos y que ya nos está construyendo.



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