¿Te acuerdas de cuando te conocí?
Cuando tú no tenías esperanzas y yo no tenía horizontes. Cuando, a decir verdad no sé por qué, se supone que yo te di esperanzas. Supongo que porque tú encontraste un motivo en mí y yo lo encontré en ti. Porque llegamos a creer todo lo que decía el otro, y que lo que venía era mejor de lo que había pasado. Y toda la poesía y el dolor y la melancolía y los viajes y los abrazos.
Dioses, a veces te echo infernalmente de menos, y pienso en todo aquello y se me antoja, imposible haberlo perdido.
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