domingo, 28 de junio de 2015

Cada golpe que recibes, es un golpe que aprendes a esquivar.


Déjame que te cuente, que hace más de mil lunas que no siento el pecho ahogado cuando me miras... O que las tardes que me he propuesto llamar tristeza, han venido solas con aire de nostalgia y no me han hecho daño. Déjame que te diga, que hay un puente quebradizo entre tu alma y la mía. Que cada día estás más lejos, que me ahogo con la pena del esfuerzo, que a todo el mundo le gusta lo prohibido... Vente si quieres con tu mirada de Julio a sonreírme en cada uno de mis destellos, pero no hay verdades que me sujeten ya a ti. No creo en tu amor retórico ni en tu sofoco fingido. Apura el último trago de nostalgia. Es hora de asociar razones para olvidarme, de amontonar vacíos, de quererme a medias.




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