lunes, 22 de junio de 2015

Cuando te he acariciado, me he dado cuenta que he vivido toda mi vida con las manos vacías.


Acaba de mudarse y se ha sentado a oscuras en el suelo del salón...Las cajas sin abrir le rodean. Fuma. Está sola. Pero se nota que le gusta esa nueva sensación.Quizá le parezca limpia o reconfortante. Se siente segura, cómoda, en este desfile de cartón y pertenencias que laten cerca. Como si ella tuviera al fin el mando. Es por eso, que con total seguridad, no abrirá nada y pensará que tiene la ocasión de ir sacando poco a poco, a su antojo, solo las cosas que le hacen falta. Como si no tuviera prisa por ordenar su contenido.

-Como si pudiera empezar de nuevo-

Como si la vida le estuviera concediendo una nueva oportunidad de desembalarla.



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