martes, 9 de junio de 2015
El hogar está donde está el corazón.
No va a servirme de nada. Y mira que he rehilado motivos. Dentro de tantos años como miradas podré recordar aquellos inicios de puntillas. No va a servirme de mucho si te sigo escribiendo a escondidas. Solo porque tú eres el único capaz de entendernos. Vamos a tener que sobornar al tiempo. Decirle que nos traiga canas y olvidos. (Y yo que quería haber sido la perpetua que te recordara todas nuestras fechas importantes...) Tal vez pueda acabar imitando tu sonrisa. Vestirme de una herencia fácil. No creas, que lo he pensado. Soy demasiado. Fuego y hielo. Subo y bajo. Mi olvido es más fácil.
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