domingo, 7 de junio de 2015

Porque el amor cuando no muere, mata. Porque amores que matan nunca mueren.


Los gritos más desgarradores encuentran un lugar acogedor, casi siempre, en el profundidad del alma casi siempre, lejos de la razón. Y bajo el ocaso de nuestra mirada se deshacen de su disfraz de rutina de tristeza, de ira, o falsa alegría para bailar...y juntarse en la fiesta de la locura. 

Los gritos más fuertes son los que se callan, y nos engañan que mueren con el silencio de la mañana.



No hay comentarios:

Publicar un comentario