Extrañar es mirar de lejos todo aquello que un día estuvo cerca.
Te tengo en mi mano. Pequeño. Cristal. Si quisieras podrías hacerte un traje con mi piel. Tengo tu tacto que me quema y me da miedo perderlo. Con la de veces que habré frotado fuerte justo buscando lo contrario. Hoy no quiero que pasen los días. Y así mantener el eco de tu voz dentro de mi oído. Mis dedos se me figuran esta noche exploradores, sabios, con la certeza de haberte acariciado y con el temor a la pérdida de un gran tesoro. Porque no te encuentro y sigo siendo tuya.
Irremediablemente
tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario