Hasta aquí las ojeras cargadas de decepciones dejan sus huellas en el oscuro abismo infinito de mis pesadillas. A veces importa más quien soy yo, ¿sabes? Pero qué te va a importar a ti que te pierdes cuando el centro de todo ya no se centra en ti... Me gustaría hacer entender el frío que suena a veces en mi cabeza, las historias, todas, tienen sus motivos y aún hoy me sorprende que te niegues a verlas, tú, que decías saber de todo y resulta que no eres más que nada... Y ya sabemos lo que pasa con la nada. Me encantaría que vieras dentro. Y que admitas que hay problemas. Supongo que hoy no perdió nadie. Llego tarde, lo siento, se retrasó el tren, perdí el primer avión y había un hombre en la carretera amenazando con suicidarse, así están los tiempos, pero no puedes verlo. Me acojona la gente que vive con los ojos cerrados, son como zombies del capitalismo directos a las marcas, como asesinos en serie del dinero que otros tardan tanto en conseguir y es tan sencillo para algunos... Me sorprende... Pero ni tú lo ves, qué voy a hacer si ni tú lo ves... La ignorancia hace la felicidad, por eso, supongo, sonríes. Por eso, y porque supongo, que ya eres el centro,
y claro, te gusta.
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