Quererte es como quedarse sin aire después de haber salvado la vida a alguien. Es también estar demasiado triste por las noches y buscar un montón de excusas para dejar de soñarte. Es llamarme nostalgia y ponerme una máscara que se parezca a la locura y a los sueños. Quererte es ver la televisión con ochenta años porque ya no quedan fuerzas para otra cosa. Quererte es reinventarme, estilizar mi alma con tacones de locura, olvidar nombres y paisajes, familia y sonrisas.
Quererte es seguir coja.
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