jueves, 2 de abril de 2015

Solo vuelve lo que realmente merece la pena, lo que tiene que estar a tu lado solo se aleja.


Cuando te conocí, tu prospecto rezaba “cura para todos los males”.


Y sin pensarlo tomé las dosis indicadas de ti. Pero claro, la automedicación nunca fue buena y yo jamás tuve receta. Así que ahora sé, (gracias a una arritmia permanente) que debí leer también tus defectos secundarios.




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