lunes, 13 de abril de 2015

Quién elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.


Hace ya demasiado tiempo que mis falanges se han hecho extensiones de lo que sería tu deseo en mi cuerpo. Así que dejo que mis manos se olviden de mi tacto y se hagan extranjeras en mi piel. Me invento un cuerpo nuevo. Incólume, lejano a cualquier caricia conocida ya o vivida, tan blanco y terso como la distancia medida de nuestros labios. Me hago infantil, me quito años y permito que el reloj me dé otro nombre y otra huella formada por tus yemas. Como en un ligero mareo, voy hacia atrás contigo, con mis manos, con mi tacto de niña inexperta, con mis lunares contados y hechos mapa. Respiro contigo. Eres tú en mi piel. Quieras o no. Quiera o no. Todavía te siento así. 

Cercano a mi nuca. Al escalofrío.



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