Es querer bailar con los pies descalzos sobre brasas ardiendo, la tristeza que sientes cada vez que cierras la puerta, despacio, cuando te vas de esa habitación a la que sabes que nunca vas a volver. Decir, con media sonrisa y media tristeza en los labios, que tú no puedes apostar más alto, que tan solo juegas a sobrevivir. Entiende que escribir que vives no es vivir. Todo esto es, no sé, es. Es la última mirada justo antes de que te arrolle el tren.
miércoles, 15 de julio de 2015
Con el tiempo aprendes a convivir con unos y a sobrevivir sin otros.
Es querer bailar con los pies descalzos sobre brasas ardiendo, la tristeza que sientes cada vez que cierras la puerta, despacio, cuando te vas de esa habitación a la que sabes que nunca vas a volver. Decir, con media sonrisa y media tristeza en los labios, que tú no puedes apostar más alto, que tan solo juegas a sobrevivir. Entiende que escribir que vives no es vivir. Todo esto es, no sé, es. Es la última mirada justo antes de que te arrolle el tren.
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