El fuego arde en tu boca de forma diferente al resto de piras funerarias. Tiene un arder mordido por la vida, torturado, colmado de tiempo y cicatrices. Sé que esta mañana te has levantado temblando. No te culpo. Te pido, de verdad te pido que me encuentres un dolor que no me pille los dedos cuando intente cerrarlo. Me miras, y te digo que la vida tiene algo de "Do menor" desafinado. Cuando la comisura de tu boca se vuelve mueca de gracia, pienso que vivir es como intentar ponerle tiritas a los libros rotos. Cerrarte los ojos es respirarte y callarte cuando todo es suciedad y ruido. Caos, una especie de imperio fingido, buscar el absoluto y solamente encontrar cosas. En el fondo es un algo, un todo un poco roto.
Es buscarme a mí y encontrarte, de alguna manera, al otro lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario