Me han contado que las baldosas amarillas se han llenado ahora de barro y de tanto lavarlas se han quedado sin color, que ya ningún camino conduce a Roma, que los paraguas ya no sirven para resguardarnos de la lluvia. No voy a mentirte, detrás de mi mirada perdida aún busco encontrarte, y como no supe qué hacer con la página, me limité a doblar una esquinita y cerrar el libro. Entre las promesas que no te hago está incluido olvidarte, dejar de usar metáforas manidas, encontrar la salida del maldito laberinto. Me gustaría que este barco de Origami surcase la tierra hasta atracarse en tu memoria. Entender que importa.
Y qué importa. Irse o quedarse, pero cerrar la puerta, que ya viene el invierno y se escapa el frío.
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