lunes, 20 de julio de 2015

Quién bien te quiere, te hará reír.


Confiemos en que el tiempo nos indultará cada descuido y sabrá disimular cualquier herida maquillando de olvido los recuerdos. Y viajemos ligeros de equipaje por algún nuevo universo; Como la mirada de un niño que descubre el mundo. Confiemos con simpleza en el tropiezo de nuestras manos distraídas, sin mirar de reojo la piel que nos tapiza los deseos, y los labios que nos amordazan las palabras suicidándonos en cada esquina de silencios. Fusilemos la clemencia de mentirnos dulcemente, y si hay dolor, que duela, porque ninguna mentira, a estas alturas, puede llegar a ser piadosa. Salgamos a buscar como dos locos la llave del paraíso que perdimos y soñemos que encontramos del universo las respuestas. Llamemos a cada rencor por su nombre. Salgamos a la calle a contar que estamos llenos, colmados de las cosas que no son indispensables. Tómame así del alma y llévame a conocerte, otra vez, desde aquí hasta ti, y de ti al infinito. Y en el viaje hablaremos de chorradas, y reiremos de sabernos, dos tontos que inventan coincidencias solo para vernos en deshoras que nos prometen, casi cómplices, un próximo encuentro.




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