Hay una diferencia entre la gente que te extraña cuando esta aburrida y la gente que te extraña siempre...
El otro día te pensaba despacio y en silencio. Como tal, no te lo dije. No te pensaba tanto como acabo de decir, me pensaba a mi proyectando mi sombra en tu ausencia. Si jugásemos a las sombras chinas con la vida, con un juego absurdo de luces, podríamos arrojar más cosas por el balcón. Necesitaríamos menos. Es increíble la cantidad de cosas que tenemos y lo poco que necesitamos. Quizás pensar, no sea siempre una buena idea y por eso, últimamente, ni siquiera cierro los ojos ni respiro fuerte. Lo de sentir deseo. Ser extraños. Conocernos de otra manera. Quizás de "la manera". Si estuvieses aquí ahora, claro. Pero no, y quizás nunca. Jugábamos a no rompernos, pero en el fondo supongo que todo el mundo está ya roto de alguna manera, el problema es querer o no querer remover los pedazos de la integridad que vamos perdiendo con el tiempo. Hagámoslo, de todas maneras. Todo. Sé que lo entiendes, pero perdonémonos.
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