sábado, 11 de julio de 2015

Es bueno recordar que no necesitas en tu vida a nadie que no te necesite a ti.


A veces te llamo de las mil maneras por las que sé que no me vas a contestar y con las cuales, en realidad, sería extraño que lo hicieses. A veces te llamo sueño, fantasma, te llamo sueño y a veces te llamo con lágrimas y silencio. Cuando no me oye nadie también te llamo poesía, murmuro que no creo en ti cuando creo "en él", pero es en verdad otro nombre que utilizo para llamarte y que no lo sepas. Algún día tendré que contártelo de la misma manera que a veces te explico que mi día ha ido bien o que quiero que me acerques el tarro de la mermelada, que en realidad no me gusta pero no hay otra cosa para desayunar. Así, simplemente, alzar la vista y decirte: Debes saber que te adoro sin sentido y sin medida.

 Por cierto, la mermelada, ¿me la pasas?






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