miércoles, 29 de julio de 2015

Me gusta la gente que sin motivos te buscan, que sin mirarte te quieren y sin ataduras se quedan.


En realidad estoy más ahí de lo que puedas imaginarte. Quizás no estoy ahí porque me ves, quizás no estoy ahí porque puedes estirar tus brazos y, al final, con la punta de tus dedos, rozarme. Quizás no estoy ahí porque puedas olerme. Siquiera porque puedas abrazarme, hundir tu cara en mi cuello, susurrarme. Quizás no estoy ahí porque puedes verme al despertar. Quizás no estoy ahí porque notes mis caricias en tu espalda o mis labios posándose en tu piel. Estoy ahí aunque no esté, estoy más ahí que si estuviese ahí, porque no estoy ahí. No cuando abres los ojos, sino cuando los cierras. Piénsame.



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